“CUANDO UN HOMBRE O MUJER PLANTA ARBOLES A CUYA SOMBRA SABE QUE NUNCA HABRA DE SENTARSE, HA COMENZADO A ENTENDER EL SENTIDO DE LA VIDA”.































miércoles, 13 de febrero de 2013

MEDITACIÓN CON EL PODER FEMENINO

 
 
Es una meditacion  que nos ayuda a conectarnos con nuestro lado femenino desde la abundancia y no desde la carencia.

Meditación.
Cierro mis ojos y entro en una postura cómoda (pecho abierto columna larga, etc.)
Práctica de respiración: conexión del cielo y la tierra
Visualizo el poder de mi energía femenina
Cualidades de la contención: No drama, amor, compasión, fluidez

Mi poder femenino se manifiesta:
Desde La verdad, no desde el drama
Desde La abundancia, no desde el miedo
Desde El amor, no desde la dependencia
Desde El dar no desde el pedir
Desde el silencio no desde el juicio
Desde la paz no desde la guerra
Desde la gratitud no desde la inconformidad
Desde la confianza no desde el control
Desde la fluidez no desde la estructura
Desde la alegría no desde el enojo
Desde la fuerza no desde la rebeldía
Desde el corazón y no desde la mente

Si yo me siento segura ellos se sienten seguros
Si yo me siento contenta ellos se siente contentos
Si yo reconozco mis limites ellos pueden verlos
Si yo me amo y me disfruto, ellos me aman y me disfrutan

Visualiza una mujer que tenga todas estas cualidades, una mujer fuerte,
abundante y alegre, una mujer que puede con todo desde la alegría, alguien muy
respetada, alguien muy amada. Conocida o no , una persona de tu familia, una
amiga, las abuelas, la virgen María, una diosa griega (cada quien busque en su
interior la imagen de esa persona especial).

Acércate y pídele permiso para tocar su campo energético y sentir su energía.

Siente desde tu intuición no desde tu mente cómo es su energía, de qué color es,
siente la textura y la temperatura. ¿Se siente suave? ¿Como el viento o como el agua?
¿Tiene algún olor?

Ahora lleva esa energía a tu propio campo energético y haz que crezca.

Visualiza cómo te sientes cubriéndote de esa energía, cómo te ves, cómo estás
vestida, cómo está tu pelo, tu cara, en dónde estás (en una casa o en la naturaleza,
en la playa o en una linda habitación, en el bosque, etc.), quién está contigo, quién
te acompaña y cómo te sientes.

Toma una fotografía de ese momento y envía esa imagen a una de tus células,
ella se encargará de distribuir la imagen a la velocidad de la luz a cada una de las
300 mil millones de otras células que hay dentro de ti, desde tu pelo hasta la
punta de tus pies.

Respira profundo y deja que la fuerza de tu propia energía femenina se
impregne en todas y cada una de las células de tu cuerpo.

Cuando actúas desde esa imagen de ti misma, estas alineada con tu naturaleza,
con la mejor manifestación de ti misma, en conexión con Dios, con tu propia
capacidad creativa y tu poder contenedor se manifiesta inundando todo lo que te
rodea.

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