“CUANDO UN HOMBRE O MUJER PLANTA ARBOLES A CUYA SOMBRA SABE QUE NUNCA HABRA DE SENTARSE, HA COMENZADO A ENTENDER EL SENTIDO DE LA VIDA”.































miércoles, 12 de octubre de 2011

EGOCENTRISMO


No nos han enseñado a amarnos a nosotros mismos. En nuestra formación educativa nos enseñan a leer, escribir, sumar y un sinfín interminable de aprendizajes. Pero el sistema educativo no está concebido para alentar el autoconocimiento ni la búsqueda de la verdad y la realización interna del SER. Las religiones, por cierto, tampoco contribuyen a este fin, nos enseñan a amar a DIOS desde infundir temor y culpabilización. Nos han pedido que sigamos las enseñanzas de los grandes maestros, pero no nos han alentado a SER nuestro propio maestro.

Desde toda esta herencia cultural, social, religiosa y educativa, tan extendida y profunda que sería motivo por sí misma de varios enciclopedias (que exceden ampliamente el motivo de este mensaje que les quiero transmitir aquí) se ha creado el mandato subliminal o explícito de que amarse a uno mismo es egoísta. Pero existe una diferencia abismal entre amarse a uno mismo y ser egoísta.

El que se ama a sí mismo desde su verdad acepta todo de sí, incluso puede ver sus temores y abrazarlos. El que se ama a sí mismo no está enamorado de su personalidad, ni de ninguna cualidad física o intelectual. No estamos hablando ni del vanidoso ni del que presume ostentar algún conocimiento, poder o bien material. No me refiero a amar nuestra imagen proyectada hacia el afuera. Y quede claro no tiene nada de malo cultivar nuestro intelecto o físico. Pero si toda nuestra atención está puesta allí, en el afuera proyectado, siempre nos sentiremos incompletos, vacios, carentes y desde luego infelices.-

Amarse a uno mismo no es cultivar ni pulir nuestra personalidad como indican tantos libros de “autoayuda”. Eso solo fortalece el ego. El amor propio es abrazar nuestra humanidad, poder trascender nuestros miedos, todas nuestras máscaras que el ego proyecta (victimización, vergüenza, ira, competitividad, culpas, soberbia, envidia, soltar los jucios y toda rigidez, celos, avaricia, etc,etc,etc) . Trascender no es rechazar aquello que queremos soltar, no es negar. Es amar dentro nuestro aquello que nos separa de nuestra grandeza innata para SER solamente amor en todas nuestras acciones y no miedo. Quien se ama a sí mismo desde su luz está abierto a recibir porque esta enfocado en dar. Y no busca aprobación en sus acciones, porque simplemente está dichoso en SER su verdad profunda, en SER uno MISMO. Sin temor.-

Todo camino comienza por aquí amigos: por el amor propio. Todo lo que les comparto en esta página está enfocado en empujarlos hacia ese lugar de amor interno. No esperen poder ser solidarios, compasivos ni hacer algo por el resto del mundo sin ese enfoque. Sentirán un gran vacío si intentan dar desde su vacío. Tampoco esperen ser amados.-

El Egocéntrico, por el contrario, solo ama una imagen de sí mismo, una imagen proyectada hacia el afuera y distorcionada que no le permite enfrentar sus temores. El egocéntrico está tan identificado con su Ego que actúa sus temores sin ser consciente siquiera de que los tiene. Los tapa, oculta, enmascara, defiende, protege de todas las formas posibles. Egocentrismo es sinónimo de ignorancia , la ignorancia de quien ni siquiera sabe que no sabe la verdad de quién es y todo su potencia interior.-

Desde ese lugar egocéntrico no puede amar, porque no se ha abrazado primero a sí mismo y su humanidad. No ha sanado sus miedos, no se ha adentrado en su profundidad. Podrá tener intenciones de dar y de amar pero siempre será un amor condicional: condicionado a recibir algo a cambio. El egocéntrico siempre estará buscando aprobación y será como un mendigo eterno del amor externo. El apego será su eterna espada, siempre al egocéntrico la necesidad de tener, poseer, algo o alguien para estar conforme lo hara un esclavo, un títere de otros egos por fuerte pueda ser su ego, siempre habrá otro ego lo haga rendirse al proyectarle sus miedos esos mismos miedos que se ocupa en ocultar.-

Así que amigos, no teman amarse a sí mismos, nunca serán egocéntricos por ello. Ya han visto, serán todo lo contrario: serán humildes, sencillos, seguros, fuertes pero vulnerables, reales, auténticos, generosos, responsables de crear todo su mundo, libres de toda cadena.

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