“CUANDO UN HOMBRE O MUJER PLANTA ARBOLES A CUYA SOMBRA SABE QUE NUNCA HABRA DE SENTARSE, HA COMENZADO A ENTENDER EL SENTIDO DE LA VIDA”.































jueves, 8 de septiembre de 2011

EL DEBER Y LA RESPONSABILIDAD


Deber y responsabilidad son sinónimos en el diccionario, pero no en la vida. En la vida no sólo son distintos sino diametralmente opuestos. El deber es para con los demás, mientras que la responsabilidad es para con uno mismo. Cuando dices "tengo que hacer tal cosa", es una obligación. "Como mi madre está enferma, tengo que estar a su lado" o "tengo que llevarle flores al hospital; tengo que hacerlo, es mi madre". El deber es para con los demás; tú no tienes ninguna responsabilidad. Cumples con un requisito social porque es tu madre; pero no porque la quieras. Por eso digo que el deber es una sucia palabra de cinco letras. Si quieres a tu madre, irás al hospital y le llevarás flores, estarás a su servicio y no te moverás de su lado, le darás masajes en los pies y sentirás compasión por ella; pero no será un deber: será responsabilidad. Responderás desde el corazón.
Responsabilidad significa capacidad para responder. Tu corazón vibra, te compadeces de ella y la cuidas; pero no porque sea tu madre, eso es irrelevante, tú a quien quieres es a la mujer. Es tu madre --o no, eso es secundario--, pero quieres a la mujer, la quieres como persona. Es un efluvio de tu corazón, por lo que no creerás que le estés haciendo ningún favor ni irás pregonando por ahí que eres un hijo que cumple con su deber. No creerás que hayas hecho algo, puesto que no has hecho nada. ¿Qué has hecho? ¿Acaso por llevar unas flores a tu madre enferma crees que has cumplido con una gran obligación?. Por eso digo que el deber es sucio. La palabra adecuada es sucio: es para con los demás.
La responsabilidad tiene una dimensión completamente distinta: amas, te preocupas y sientes compasión; pero surge de tus sentimientos. El deber parte de la idea de que es tu madre: "por eso", "por consiguiente"; es un silogismo: es lógico. De algún modo lo haces a la fuerza, te gustaría librarte; pero ¿qué puedes hacer?. Está en juego tu respetabilidad. ¿Qué dirá la gente?. Tu madre está enferma y tú divirtiéndote y bailando en un club, ¿pero no está enferma tu madre?. No, tu ego saldría lastimado. Si pudieses evitar a tu madre sin que tu respetabilidad y tu ego resultasen afectados, te gustaría hacerlo. Irías al hospital y tendrías prisa por salir corriendo; buscarías cualquier excusa, "debo irme; tengo una cita". Eso no puede ser. Pretendes evitar a esa mujer y no quieres estar con ella: incluso cinco minutos te parecen demasiados. No la quieres.
Soy contrario al deber, pero por lo que se refiere a la responsabilidad... sí, tienes que ser enormemente responsable. Y una vez que renuncias al deber, eres libre para ser responsable".
Fuente: Osho, El ABC de la Iluminación


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