“CUANDO UN HOMBRE O MUJER PLANTA ARBOLES A CUYA SOMBRA SABE QUE NUNCA HABRA DE SENTARSE, HA COMENZADO A ENTENDER EL SENTIDO DE LA VIDA”.































sábado, 18 de octubre de 2008

PALABRAS DE LA DIOSA




Y yo te ordeno que ames más que a nadie al espíritu que habita en tu interior. Aviva el faro de tu ser con amor hasta que hasta que arda alto y claro, y recorre los corredores oscuros de tu vida con esta antorcha para que las llamas rojas los iluminen. Cuida con ternura tu propio espíritu, pues está solo en un lugar extraño y en su vulnerabilidad sólo puede recurrir a ti. Alimenta tu espíritu con aceptación plena de sus defectos, pues los inmaculados, los que no han sufrido y los perfectos no tienen un sitio en la lucha por crecer. Lleva tus cicatrices como banderas de batalla y enséñalas con orgullo, y rinde honores a tu espíritu por sus victorias. Hasta que no te ames a ti mismo sin reservas no tendrás nada que dar a los demás.
Además, sin amor no hay esperanzas para el alma. Se eleva como una alondra en la mañana, cada vez más y más alto hacia el cielo azul, llevando con su pico el hilo de oro que derramara sobre el corazón que llora el bálsamo más dulce y sobre el que está desesperado los pétalos de la paz. Esta es la palabra de la diosa. Ama y sé amado, pues es el único camino que el alma humana puede recorrer para alcanzar su destino.

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