“CUANDO UN HOMBRE O MUJER PLANTA ARBOLES A CUYA SOMBRA SABE QUE NUNCA HABRA DE SENTARSE, HA COMENZADO A ENTENDER EL SENTIDO DE LA VIDA”.































sábado, 14 de agosto de 2010

EN CASA CON DIOS-Neale Donald Walsch (1ª Parte)

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Una vida que Nunca termina

Un maravilloso mensaje de amor

En una íntima Conversación con Dios

Neale Donald Walsch


Introducción

Esta es la transcripción palabra por palabra de una conversación santa. Es una conversación con Dios sobre estar en Casa con Dios. Es la última entrega de un extraordinario diálogo que cubre casi 3000 páginas en nueve libros escritos durante once años y que toca todos los aspectos de la vida humana.

El presente intercambio explora muchas áreas de la experiencia humana y, con mayor profundidad que nunca antes, un área en particular: la muerte y el morirse, y la vida a partir de ahí.

El diálogo en cierto momento se adentra en un territorio que está en los confines menos transitados de la espiritualidad: la cosmología de la vida entera. Ofrece una impresionante mirada a la Realidad Última, presentada de forma metafórica. Revela en un lenguaje simple, accesible, la razón y propósito de vivir, el modo en que los seres humanos pueden conseguir el mayor goce, la naturaleza del viaje en el que todos nos hemos embarcado y el extraordinario final de ese viaje: un final que termina no siendo un final en absoluto, sino un interludio extático en una experiencia continua y gloriosa, cuya descripción completa incita a la imaginación.

El diálogo aquí es circular. Se lanza en espiral hasta lugares asombrosamente nuevos y nunca descritos ni imaginados, después llega de nuevo a territorios conocidos para asegurarse de que la siguiente desconcertante exploración empiece en tierra firme. Si tienes paciencia con este libro- y, por cierto, con tu vida- te recompensará generosamente.

El mensaje de En Casa con Dios puede ser uno de los más esperanzadores y útiles que la humanidad haya recibido nunca.

Es importante que entiendas cómo llegaste a esta conversación. Si piensas que llegaste a ella por casualidad, te habrás perdidos la enormidad de lo que te está sucediendo ahora mismo.

Tu alma te ha atraído a esta conversación, como te ha traído a cualquier otra conversación con Dios que hayas tenido alguna vez, en forma que fuera.

Se las ha arreglado para poner estas páginas delante de ti. Una miríada de circunstancias, justo en este momento, se interconectaron de forma precisa en un momento preciso para que tú fueras sutilmente atraído a las palabras que encuentras aquí, y sólo la intervención de tu alma más santa podría haber producido dichos acontecimientos con tan poco esfuerzo. Si tienes eso claro, oirás esas palabras de forma diferente.

Has sido traído aquí porque el Universo entiende que calladamente has estado pidiendo respuestas a las preguntas que se hacen todos los seres humanos. ¿Qué está pasando aquí realmente en esta vida y qué sucederá cuando esta vida se acabe? ¿Nos reuniremos con los seres queridos que se fueron antes? ¿Estará Dios ahí para recibirnos? ¿Será el Día del Juicio Final? ¿Haremos frente a la posibilidad de una condena eterna? ¿Se nos permitirá colarnos en el cielo? ¿Sabremos siquiera qué es lo que pasa después de morir? ¿Pasará algo?

Envuelta en las contestaciones a estas preguntas hay enormes implicaciones para cada ser humano. ¿Viviríamos la vida de forma diferente si en realidad tuviéramos esas respuestas? Creo que sí.

¿Tendríamos menos miedo de vivir como estuvimos siempre destinados a vivir –sin miedo y llenos de amor- si tuviéramos menos miedo de morir? Yo creo que la respuesta es sí.

Me duele saber que hay tanta gente que se siente asustada cuando se acerca a su hora de pasar al otro mundo, por no hablar de cuando están en éste. Se suponía que la vida era un goce constante, y la muerte es un tiempo de goce aún más grande, donde sería maravilloso que toda la gente sólo conociera paz y feliz esperanza.

Como mi madre. Se sentía absolutamente en paz con su muerte. El joven sacerdote que vino a administrarle la Extremaunción salió meneando la cabeza. “Ella –susurró- me estaba confortando a mí”.

Mi madre tenía una fe inquebrantable en que estaba yendo a los brazos de Dios. Ella sabía en qué consistía la vida y sabía en qué no consistía la muerte. La vida consistía en dar todo lo que tienes a todo lo que amas, sin dudas, sin preguntas, sin limitaciones. La muerte no consistía en que algo se cerrara, sino en que todo se abriera. Recuerdo que solía decir: “Cuando muera, no estén tristes. Bailen sobre mi tumba”. Mi madre sentía que Dios había estado a su lado durante toda su vida, y que ahí era exactamente donde Dios iba a estar cuando se muriera.

Pero ¿Qué pasa con los que se imaginan que están viviendo y muriendo sin Dios? Eso podría significar una vida muy solitaria y una muerte aterradora.

En un caso así, sería mejor morirse sin saber en absoluto que uno se está muriendo. Así es como murió mi padre. Se levantó de su sillón una tarde, dio un paso y se desplomó en el suelo. Los paramédicos llegaron en unos minutos, pero no hubo nada que hacer, y estoy seguro de que mi padre no tuvo la menor idea de que ésos iban a ser sus últimos momentos sobre la tierra.

Mi madre sabía que se estaba muriendo y creo que se permitió a sí misma saber eso porque podía encararlo con serenidad y con alegría. Mi padre no podía y por eso eligió marcharse de forma abrupta. No hubo tiempo para pensar: “Oh Dios mío, me estoy muriendo. Me estoy muriendo realmente”.

Del mismo modo, no creo que hubiera ningún momento durante sus ochenta y tres años en que se dijera a sí mismo: “Oh Dios mío, estoy realmente viviendo”. Mi madre sabía que estaba “realmente viviendo” cada minuto.

Sabía sobre la maravilla y la magia de todo esto. Mi padre no. Mi padre era un tipo interesante, y sus pensamientos sobre Dios, sobre la vida y sobre la muerte eran una contradicción en los términos. Más de una vez compartió conmigo su total desconcierto sobre acontecimientos de todos los días, así como su completa incredulidad de que pasara algo después de la muerte.

Recuerdo un sorprendente intercambio, dos años antes de que se muriera, en el que él estaba reflexionando sobre su existencia. No fue una discusión muy larga. Yo le había preguntado cuál pensaba que era el significado de la vida. Me miró casi sin expresión y dijo: “No la entiendo en absoluto”. Y cuando le pregunté que creía que pasaba después de la muerte, respondió: “Nada”. Lo presioné para que me diera una respuesta de más de una palabra. “Oscuridad. Un final. Eso es todo. Te quedas dormido y no te despiertas”.

Yo estaba desolado. Siguió un extraño silencio, y después yo me apresuré a llenar el vacío con todo tipo de afirmaciones tranquilizadoras, asegurándole que estaba equivocado, que tenía que haber una experiencia extraordinaria esperándonos a todos nosotros “al otro lado”. Yo había empezado a describirle cómo me lo imaginaba yo todo, cuando me cortó con un impaciente movimiento de su mano.

“Tonterías”, murmuró. Y eso fue todo. Yo estaba asombrado, porque sabía que mi padre era un hombre que, incluso a sus ochenta y tantos años, se ponía de rodillas y rezaba cada noche. ¿A quién rezaba, me preguntaba, si no creía en una vida que fuera santa y en una muerte que fuera sólo el principio? ¿Y por qué cosa qué rezaba? Quizás rezaba por que él, él mismo no tuviera razón. Quizás estaba esperando contra toda esperanza.

Este libro es para toda la gente que piensa como mi padre, para todos los que pueden estar esperando contra toda esperanza. Es también para los que simplemente no saben qué ocurre después de la muerte y que, por lo tanto, tienen una base muy pequeña para entender más profundamente qué pasa en la vida, y por qué. Es para los que no son conscientes de ninguna fórmula de acuerdo con la cual la vida misma funcione. Es para los que están perplejos, es para los que no están perplejos y creen que saben algunas cosas sobre todo esto, pero que se preguntan de vez en cuando si realmente tienen razón… y es para los que simplemente tienen miedo.

Este libro es también para los que no están en ninguno de los grupos mencionados más arriba, pero que desean ayudar a otro que sí lo está, y pueden no saber cómo hacerlo. ¿Qué le dices a alguien que se está muriendo? ¿Cómo confortas a los que siguen viviendo? ¿Qué pueden decirte ti mismo esos momentos? Estas nos son preguntas fáciles. Así, ya ves por a qué te trajiste a ti mismo hasta aquí. Es realmente un milagro que encontraras este texto. ¿Sabes? Un pequeño milagro, quizás, en comparación con lo que suele entenderse por milagro, pero un milagro no obstante.

Creo que es como lo he dicho. Creo que tu alma te empujó hacia este libro con el mismo impulso que empuja a cada uno de nosotros hacia delante, a nuestro siguiente paso, a nuestro siguiente entendimiento y, por último, a lo Divino. Ninguno de nosotros tiene que seguir ese impulso. Podemos cambiar el curso en cualquier momento. Podemos ir en otra dirección. O podemos quedarnos quietos y no ir a ningún lado durante un largo tiempo, parados en nuestra confusión.

Eventualmente, sin embargo, nos movemos hacia delante otra vez, y no podemos dejar de alcanzar, al fin, nuestro destino. El destino es el mismo para todos nosotros. Todos estamos en un viaje a Eso es, en tres frases, el mensaje de este texto entero. Casa, y no podemos dejar de llegar ahí. Dios no lo permitirá. Todos hacen todo para sí mismo… Cuando comprendas que esto es verdad incluso con respecto a morir, Nunca volverás a tener miedo de morir.

Es imposible vivir o morir sin Dios, pero no es imposible pensar que lo estás haciendo. Si piensas que estás viviendo o muriendo sin Dios, experimentarás que lo estás haciendo. Puedes tener esta experiencia todo el tiempo que quieras. Puedes terminar esta experiencia cuando quiera que elijas terminarla. Creo que ésas palabras santas. Creo que vinieron directamente de Dios. Esas palabras me han estado dando vueltas en la cabeza durante los últimos cuatro años. Ahora veo que eran mi invitación. Una invitación de Dios a tener una conversación más profunda.

Tienes razón. Quería asegurarme de que tuviéramos esta conversación más profunda y por eso coloqué esas palabras en tu mente cada vez que pensabas seriamente sobre la vida o la muerte, aunque sólo fuera un momento. Esta es una conversación a la que te has estado resistiendo y que has pospuesto repetidamente. Si ya lo sé. No es que tenga miedo de hablar con profundidad sobre la vida, ni siquiera sobre la muerte, es sólo que estos temas son muy complejos y quería estar seguro de que estaba realmente preparado para incursionar en una inmensa conversación sobre ellos. Quería estar preparado psicológicamente y, bueno, supongo que también espiritualmente.

¿Sientes que ahora lo estás? Espero que sí. No puedo seguir posponiendo esta conversación para siempre. Aunque lo intentara, tú simplemente seguirías colocando esas palabras en mi cabeza. Así es, lo haría. Porque ésas son las palabras que quiero que oigas, aunque nunca llegues a mantener el resto de la conversación. De acuerdo, las he oído. Quiero que las oigas una y otra vez. Es imposible vivir o morir sin Dios, pero no es imposible pensar que lo estás haciendo. Si piensas que estás viviendo o muriendo sin Dios, experimentarás que lo estás haciendo.

Puedes tener esta experiencia todo el tiempo que quieras. Puedes terminar esta experiencia cuando quieras que elijas terminarla. Esas palabras transmiten lo único que debe saber siempre cualquier persona que tenga miedo de vivir o de morir. Entonces podemos terminar la conversación aquí mismo. Podemos. ¿Cuánto más quieres ahondar en tu conocimiento de las cosas superiores? Si eliges continuar con esta conversación, te proporcionaré 100 palabras más: Una fórmula de 100 Palabras para Todo en la Vida.

Bueno ahora mi pica la curiosidad. Eso es exactamente lo que quería. Y funcionó. Ahora sí que no voy a dar por terminada la conversación. Así que quí estoy teniendo una conversación con Dios sobre la vida y la muerte. A Otra vez. Sí, pro con relación a muchas cosas que no hemos discutido antes. Quién se lo va a creer… No importa. No estás teniendo esta conversación para nadie más, la estás teniendo para ti mismo.

Tengo que seguir recordándome a mí mismo eso. Muy a menudo las personas se ven a sí misma haciendo algo para otros cuando en realidad lo están haciendo para sí mismas. Todos están haciendo todo para sí mismos. Cuando alcances el despertar de esta conciencia, habrás llegado a un gran descubrimiento.

Y cuando comprendas que eso es verdad incluso con relación a morir, nunca volverás a tener miedo de morir. Y cuando ya no tengas miedo de morir, ya no tendrás miedo de vivir. Vivirás tu vida plenamente, justo hasta el mismo último momento. Alto ahí. Espera un momento. ¿Estás diciendo que, cuando me estoy muriendo, lo estoy haciendo para mí mismo? Por supuesto. ¿Para quién más lo estarías haciendo? Cuando contestes la mayoría de las preguntas que tienes sobre la muerte, habrás contestado la mayoría de las preguntas que siempre has tenido sobre la vida.

Bueno, nuestro punto de partida es interesante. Esa afirmación es fascinante. Es la primera de muchas que aparecerán aquí. Sin embargo, nuestro diálogo nos conducirá a lugares que no sólo serán fascinante, sino, para algunos, increíbles. Tal será la naturaleza de los Recuerdos por los que algunos, increíbles. Tal será la naturaleza de los Recuerdos por los que Viniste

¿Los Recuerdos? Es como te he dicho en conversaciones anteriores. No tienes nada que aprender, sólo tienes que recordar. La conversación que estamos a punto de tener, como todas nuestras conversaciones, te ayudará a hacer eso. Te guiará a través de una serie de Recuerdos sobre la vida y la muerte. Notarás que muchos de estos Recuerdos tienen que ver con la muerte.

Esto está planeado, porque es a través de un entendimiento más profundo sobre la muerte como más rápido alcanzarás un entendimiento más profundo sobre la vida. Algunos de estos Recuerdos pueden ser sorprendentes, porque cuestionarán mucho de lo que pensabas que sabías. Otros no te sorprenderán en absoluto.

En cuanto los oigas, serás consciente de que tú ya sabías eso. Todos juntos, estos Recuerdos te llevarán de regreso a ti mismo, recordándote todo lo que debes saber para experimentar que estás en Casa con Dios. La humanidad ha esperado mucho tiempo una conversación nueva sobre estos temas más profundos. La mayor parte de lo que tenemos en nuestra realidad colectiva es de hace siglos. No nos vendría mal aquí un poco de “nueva sabiduría”.

Todos los seres humanos nacen con toda la sabiduría del universo grabada en el alma. Está en el ADN de todo. En realidad, ADN (DNA) podría entenderse perfectamente Como Conciencia Divina Natural (Divine Natural Awareness). Toda cosa viviente tiene esta conciencia natural incorporada. Es parte del sistema. Es parte del proceso que llamamos la VIDA.

Esta es la razón de que, cuando a la gente se la pone frente a frente con un saber profundo, a menudo le resulte familiar. Está de acuerdo casi al instante. No hay discusión. Sólo hay un recuerdo. Es parte de su Conciencia Divina Natural. Se dice que está “en su ADN”. Es algo así como: “Ah, sí, por supuesto”

Así que iniciemos ahora esta nueva conversación con determinación, dándote la oportunidad de recordar lo que siempre has sabido. Hablemos con una voz nueva sobre estas cosas, para que puedas refrescar tu memoria celular, para que puedas encontrar tu camino a Casa.

Puedo estar en casa Con Dios mientras aún estoy vivo, ¿verdad? O sea, no tengo que esperar a morirme para llegar “a casa”, ¿verdad? Así es. Entonces –dímelo otra vez, para que lo entienda claramente-, ¿por qué tantos de los “Recuerdos” tendrán que ver con la muerte? muerte es el mayor misterio de la vida. Resolver ese misterio La resuelve todo.

Cuando respondas la mayoría de las preguntas que has tenido siempre sobre la muerte, habrás respondido también la mayoría de las preguntas que has tenido siempre sobre la vida. Entonces sabrás cómo estar en Casa con Dios sin morirte. Lo entendí. Genial.

Pero te aconsejo que no esperes o consideres como un requisito que todo el mundo deba “entender” lo que se dice aquí, porque si lo haces podrías terminar “editando” esta conversación para asegurarte de que el mayor número posible de gente lo entienda y esté de acuerdo con ello.

Oh, yo no haría eso. Te podría dar la tentación de hacerlo, si pensaras que otros pueden marginarlo o ridiculizarlo. No lo creo. Habrá partes de esta conversación –especialmente cuando nos pongamos a discutir la cosmología completa de la vida— que a mucha gente le van a parecer de lo más “inusitado”.

No tengo la más mínima duda de que las exploraciones y excursiones mentales en las que estamos a punto de embarcarnos mejorarán tu capacidad para comprender profundamente qué es verdad sobre la vida y la muerte; sin embargo, algunas de ellas puede que se vean tan lejanas y esotéricas que realmente te podría dar la tentación de editarlas.

No, eso no va a pasar. Mi compromiso con esta conversación es producir una transcripción fiel de la misma, en su totalidad, sin dejar fuera nada de lo que tú quieras que esté aquí. Bueno. Entonces empecemos. Aquí está el...

PRIMER RECUERDO

Morir es algo que haces para ti. Es tan interesante lo que dices, porque yo simplemente no me veo “haciéndolo” para nadie. De hecho, no veo morir como algo que esté haciendo en absoluto. Lo veo como algo que me está sucediendo. Te está sucediendo. Y está sucediendo a través de ti. Todo lo que te está sucediendo a ti está sucediendo a través de ti. Y todo lo que está sucediendo a través de ti está sucediendo para ti.

Sencillamente nunca pensé en morir como algo que estuviera haciendo a propósito… mucho menos como algo que estuviera haciendo para mí. Lo estás haciendo para ti, porque morir es algo maravilloso. Y lo estás haciendo “a propósito”, por razones que aclararemos al ir profundizando en esta conversación. ¿Morir es algo maravilloso?.

Sí. Lo que llamas muerte es maravilloso. Así ue no tengas pesar cuando alguien se muera, ni encares tu propia muerte con tristeza o aprensión. Dale la bienvenida a la muerte como le has dado la bienvenida a la vida, porque la muerte es la vida en otra forma. Dale la bienvenida a la muerte de otro con una dulce celebración y una profunda felicidad, porque el suyo es un viaje maravilloso.

Así es como se tiene una experiencia serena de la muerte, la tuya o la de otro: sabes que la persona que se está muriendo siempre decide sobre el tema. Y ése es el…

SEGUNDO RECUERDO

Tú decides sobre tu propia muerte. Esto es siempre verdad, dondequiera o comoquiera que mueras. ¿Crees que morirse es algo que ocurre contra tu voluntad? ¡Caramba, ciertamente te estás manteniendo fiel a tu palabra aquí! A mucha gente le va a resultar difícil creer eso. Hay algunos principios subyacentes de la vida –los cuales examinaremos en profundidad dentro de un momento- que pueden hacer que sea más fácil sostener algunos de estos Recuerdos más firmemente en tu realidad.

Cuando exploremos estos principios básicos más plenamente, llegarás a la conclusión de que lo que llamas muerte es un poderoso momento de creación. ¡Mira! Aquí hay otro pensamiento fascinante. ¿La muerte es un “momento de creación”? Es uno de los momentos más poderosos que encontrarás.

Es una herramienta. Si se usa como corresponde, la muerte puede crear algo bastante extraordinario. Esto también te será explicado. ¿La muerte es una herramienta? ¿La muerte no es simplemente un “umbral”?. Es un umbral, pero es un umbral mágico, porque la energía con la que caminas a través de ese umbral determina qué es lo que hay del otro lado.

De acuerdo, de acuerdo, alto ahí. Me estás dejando sin aliento. ¿Podemos ir un poquito más despacio aquí? ¿Podemos repetir algo de esto una vez más y llenar algunos de los espacios en blanco? Lo que acabas de decir me deja con un montón de preguntas. Examinaremos todas ellas. Contestaremos cada una de ellas.

Estupendo. Entonces empecemos con esta idea de usar la muerte como una herramienta. Este concepto me resulta totalmente nuevo. Una herramienta es algo que se usa con un propósito. Es algo que uno quiere herramienta es algo que se usa con un propósito. Es algo que uno quiere usar. Pero yo no quiero morir. Nadie quiere morir.

Todo el mundo quiere morir. ¿Todo el mundo quiere morir?. Por supuesto, si no, nadie lo haría. ¿Crees que la muerte es algo que ocurre contra tu voluntad? Ciertamente así le parece a mucha gente. Nada ocurre contra tu voluntad. Eso es imposible. Así que aquí está el…

TERCER RECUERDO

No puedes morir contra tu voluntad. Sí, yo creyera que eso es cierto, sería tan consolador; sería tan maravillosamente sanador saberlo. Pero ¿Cómo aceptar eso como mi verdad cuando mi experiencia es que pasan montones de esas cosas que no quiero que pasen? No ocurre nada que no quieras que ocurra. ¿Nada?. Nada. Puedes imaginar que pasan cosas que tú no quieres que pasen, pero no es así, y eso simplemente te permite considerarte a ti mismo una víctima. Nada te tiene más estancado en tu evolución que este único pensamiento. La idea de la victimización es un signo claro de percepción limitada. La verdadera victimización no puede existir.

No va a ser nada fácil decirle a alguien cuya hija ha sido violada, o cuyo que nadie ha sido victimizado. Pueblo entero ha sido arrasado en un perverso acto de “limpieza étnica”, No sería beneficioso hablarle de esta forma a la gente mientras está sumida en el sufrimiento. Durante tales momentos, simplemente estate con ellos con profunda compasión, importándote de verdad lo que les pasa y sanándolos con amor.

No le ofrezcas lugares comunes espirituales o divagaciones intelectuales como remedio para su dolor. Sana el dolor primero, después sana el pensamiento que creó el dolor. Por supuesto, es verdad que, en el sentido humano ordinario, hay quienes han sido la “víctima” de sucesos y circunstancias terribles en la vida. Sin embargo, esta experiencia de victimización puede ser real sólo dentro del contexto de conciencia humana normal y, por lo extremadamente limitada.

Tanto, Cuando digo que la verdadera victimización no existe, estoy hablando desde un nivel de conciencia enteramente diferente. Sin embargo, éste es un nivel de conciencia al que los seres humanos pueden llegar, una vez que haya sido sanado su dolor. Creo que tus afirmaciones serán muy difíciles de aceptar para mucha gente, sufran o no un dolor emocional. Lo que estoy diciendo aquí no es otra cosa que lo que casi todas las religiones tradicionales del mundo han dicho durante muchos siglos. “Misteriosos son los caminos de Dios”, han proclamado. “Ten Fe en el plan perfecto de Dios”.

Más adelante en esta conversación tendremos oportunidad de explorar esta idea de un plan perfecto, y también examinaremos qué es eso de que muchas almas diferentes interaccionan juntas para producir los productos individuales y colectivos de la vida en la tierra en una forma específica y perfecta por una razón específica y perfecta. De hecho, te voy a pedir a Ti que me des a mí un ejemplo de perfecta. De hecho, te voy a pedir a Ti que me des a mí un ejemplo de eso.

Ah, ¿Sí?. Sí. Y tú sabrás exactamente de qué estoy hablando cunado lo haga. De momento, descansa serenamente en tu corazón con el conocimiento de que todas las cosas están sucediendo con perfección. Lo intentaré. Intentaré mantener ese pensamiento y aceptar eso en mi corazón, como has pedido. Pero estás yendo muy deprisa aquí. Te estás moviendo muy rápido. No hace más que un ratito que nos hemos metido en este diálogo, y ya estás… ¿puedo decirlo?... en la estratósfera.

No quiero resultar irrespetuoso, pero ¿exactamente a dónde está yendo esta conversación? ¿Qué es…? A donde siempre has querido que fuera. A la verdad. No hay más verdad que la verdad que existe dentro de ti. Todo lo demás es lo que alguien te está diciendo. Bueno, ciertamente he oído eso antes. Todo el mundo está intentando decirme que me va a guiar hasta la verdad. Sí, pero sólo una persona puede llevarte hasta ahí. ¿Y quién es? ¿Tú? No. Entonces quién? ¿ Tú. ¿Yo? Sí, tú. Tú eres el único que puede llevarte hasta la verdad, porque la verdad existe en un solo lugar.

No me digas… que está “dentro de mí” Correcto. No hay más verdad que la verdad que existe dentro de ti. Todo lo demás es lo que alguien te está diciendo. ¡Incluyendo lo que tú me acabas de decir ahora mismo! Por supuesto. Exactamente. Entonces, ¿Qué sentido tiene toda esta conversación? En realidad ¿Qué sentido tiene alguna vez escuchar a alguien en cualquier cosa? No dije que nada exterior a ti pueda Guiarte a tu verdad. Dije que tú eres el único que puede llevarte hasta allá.

Sin embargo, si supiera cómo llegar a la verdad sobre la vida y la muerte, no te estaría preguntando. No estaría teniendo este diálogo ahora, ¿verdad?. Mucha gente que conozco rezaría por eso. Rezaría para pedir una respuesta, para pedir cierta orientación, ante sus preguntas más profundas sobre la vida y la muerte. Y cuando la gente le reza a Dios pidiéndole respuestas y después las consigue. –a menudo muy claramente-, dice que Dios ha contestado a sus oraciones. Podría decirse que ésta es la experiencia que estoy teniendo aquí. Esto lo siento, toda esta conversación la siento, como una forma de oración a la que estoy recibiendo una respuesta.

¡Es una declaración maravillosa, porque resulta que es verdad! Es por eso por lo que estoy guardando un registro de toda esta conversación, de todo este proceso. Estoy tomando nota de todo.

Simplemente ten cuidado de que esto no cree en los otros la impresión de que la claridad está fuera de ellos y de que tienen que ir a algún otro lado. –a ti, por ejemplo- a buscar las respuestas. Ten cuidado de no crear una situación donde otros te envidien por haber encontrado el camino hacia la sabiduría, porque entonces querrán que les enseñes el camino, y eso sería contraproducente, y hasta podría ser peligroso.

¿Peligroso? El día que los demás empiecen a creer que tú tienes acceso a respuestas de Dios a las cuales ellos no lo tienen, te volverás peligroso. Así que es tu deber hacer todo lo que puedas para asegurarte de que el mundo no piense esto de ti. Lo mejor para ti es no dejar que el mundo considere que eres un caso especial. Toma cualquier medida que consideres necesaria para “desespecializarte” a ti mismo. Tú eres especial, por supuesto.

La cosa aquí es eliminar el pensamiento en la mente de los demás de que tú eres de alguna forma más especial que ellos. ¿Qué sugieres? Haz algo totalmente incoherente con el tipo de persona que la gente puede querer imaginar que eres, algo que un “santo” o un “gurú” jamás harían. Sé el manager de una banda de rock. Conviértete en un comediante. Abre una cancha de bowling. ¿No hay ningún santo que sea dueño de una cancha de bowling? ¿No hay ningún gurú que sea comediante?.

¿Estás bromeando? Todos los son. ¡¡Voilla!!. Es sólo que la gente no cree que lo sean. Esa es la cuestión. Así que haz algo extravagante, algo que deje a la gente rascándose la cabeza, algo que la haga negar que seas especial e incluso acusarte de no ser nada especial. ¡Demonios! Simplemente contarle a la gente la historia de mi vida sería suficiente para llevarla a hacer eso. He tenido bastantes equivocaciones, hecho bastantes cosas que nadie aprobaría, como para hacer imposible que alguien me ponga en un pedestal.

Es verdad que eres un Mensajero Imperfecto…, lo cual te hace perfecto. Porque nadie puede confundir el Mensaje con el mensajero. Probablemente no. A menos que lo permitas. Así que sigue siendo humano. Perdónate a ti mismo, y pide perdón a otros, por todas tus equivocaciones, viejas y nuevas. Después sal y diles a todos que las respuestas que buscan están dentro de ellos. No importa en qué dirección vayas, Todos los caminos te llevan a Casa.

Está la mar de bien, decirle eso a la gente, pero se ha afirmado tan a menudo que ahora no parece más que un aforismo trillado. O sea, “Las respuestas están dentro de ti” está a sólo un paso de distancia de “La fuerza está contigo”. Sin embargo, estoy aquí para decirte que absolutamente todo lo que necesitas saber lo sabías cuando naciste. En verdad, viniste aquí a demostrar eso. Estas declaraciones que estás haciendo están simplemente tan… no sé…desconectadas de nuestra experiencia real. ¿Cómo puedo creer que cada respuesta está “dentro de mí” y ha estado ahí desde que nací, cuando siento que tengo tanto para aprender?.

No tienes nada que aprender. Lo único que tienes que hacer es recordar. La vida es un proceso de crecimiento. El crecimiento es la evidencia de la presencia y la expresión de la Divinidad. Toda la vida funciona de esta forma. Piensa en el árbol que ves desde tu ventana. No sabe más ahora, cuando tiene cinco metros de altura y te cubre con la sombra de su gigantesca copa, de lo que sabía cuándo era un minúsculo brote.

Toda la información que necesitaba para convertirse en lo que es hoy estaba contenida en su semilla. No tuvo que aprender nada. Simplemente tuvo que crecer. Para crecer usó la información que estaba encerrada en su memoria celular. No eres diferente del árbol. ¿No he dicho “Incluso antes de que me preguntes, habré contestado”? Sí, sí, pero…bueno tengo que preguntarlo otra vez. ¿Entonces qué sentido tiene esta conversación? ¿Por qué hablar a nadie sobre nada, y cuánto menos rezarle o hablarle a Dios?

Incluso el árbol necesita que el sol estimule su crecimiento. Toda la vida está interconectada. Ningún aspecto ni individualización del Todo actúa independientemente de cualquier otro aspecto o individualización. La vida, de forma continua, crea interactivamente. Estamos produciendo resultados mutuamente. No hay ninguna otra forma en que podamos producirlos.

Tu conversación con otros y toda la información que te viene del mundo exterior son como los rayos del sol. Hacen que las semillas que hay dentro de ti crezcan. Hay muchas cosas que existen en tu mundo exterior. Aún así esas personas, lugares, objetos y acontecimientos son sólo recordatorios. Son como señales de tráfico. Es en eso, en realidad, en lo que consiste el “mundo exterior”. El mundo físico está diseñado para proporcionarte un contexto dentro del cual puedas experimentar en el afuera lo que conoces dentro de ti.

Y entonces en realidad me beneficio de que el mundo a mí alrededor se presente exactamente como lo hace. Todos los humanos lo hacen. Por eso he dicho que, cuando mires al mundo y todo lo que te ha pasado, “No juzgues ni condenes”. Usemos al árbol como nuestro fiel amigo en esta parte de nuestra discusión, para que nos ayude a encontrar un entendimiento más profundo.

Imaginemos que te has salido del claro de un bosque y te has metido en sus espesuras. Nunca te has adentrado tanto en el bosque y sabes que es probable que tengas alguna dificultad para ubicar el claro otra vez. Así que pones marcas en los árboles según avanzas. Ahora cuando te vas del bosque, ves estas señales y recuerdas que las pusiste ahí para poder encontrar la salida.

Estas señales son exteriores a ti. En última instancia te guiarán de vuelta a Casa, pero no son la “Casa” misma. Las señales te muestran el rastro, el sendero, el camino, y el camino te resulta familiar. Lo reconoces. Es decir, lo “re-conoces” o “lo conoces otra vez”. No obstante, el Camino no es el Destino. Sólo tú puedes llevarte al Destino.

Otros pueden dirigirte a un sendero, otros pueden enseñarte su camino, pero sólo tú puedes llevarte al Destino. Sólo tú puedes decidir estar en Casa con Dios. Tu mundo exterior es el sendero. Está ahí para llevarte de vuelta a Casa. Verdaderamente, Todos los sucesos de tu mundo exterior están ahí para hacer exactamente eso.

Por eso los pusiste ahí. Son señales en los árboles. Lo son Pero, si puse en su lugar todo lo que está en mi mundo exterior para poder guiarme de vuelta a mi verdad interior… Eso es lo que estás diciendo, ¿No?... Eso es lo que estoy diciendo aquí. Exactamente eso. … si hice eso, entonces, en cierto sentido, puse este libro en mis propias manos.

Correcto. Yo “cause” que este material viniera a mí, exactamente como está viniendo a mi ahora mismo. Es una señal. Es una marca en el árbol. Ahora estás viendo las cosas claramente. Así es precisamente. Pero entonces, si todo en mi mundo exterior es una señal, ¿Cómo una parte individual de él tiene alguna significación? Eso sería como ir caminando por la calle y llegar a una intersección, sólo para ver que todas las señales apuntan en direcciones diferentes, y sin embargo todas dicen “A casa por aquí”

Ahora estás realmente viendo las cosas con claridad. ¡Santo Cielo! ¿Qué estás diciendo? Estoy diciendo que no importa en qué dirección vayas, Todos los caminos te llevan a Casa. Entonces no importa qué camino tome. Total, absoluta y positivamente: no importa. Entonces, ¿por qué preocuparme de elegir un camino en lugar de otro? Si todos los caminos llevan a casa, ¿Qué importa qué camino elija? Algunos caminos son menos arduos. Haz lo que quieras, pero no creas lo que se dice aquí. ¡Ah! Algunos caminos son mejores que otros. “Menos arduos” es una descripción objetiva, “mejores” es una opinión. Esta observación nos lleva al

CUARTO RECUERDO

Ningún camino de regreso a Casa es mejor que otro. ¿Estás seguro? Por favor, querido Dios, por favor, necesito que hables claro sobre esto. Casi todas las religiones en la faz de la tierra dicen exactamente lo contrario. Te lo digo otra vez, para que no haya duda: ningún camino de regreso a Casa es mejor que otro.

Todos los caminos te llevan allí, porque todo lo que se necesita para llegar allí es verdadero deseo, un corazón puro y abierto, y fe en que Dios no tiene ninguna razón para decir: “No, no puedes estar conmigo” a ninguna persona por ninguna razón, y menos aún porque simplemente haya creído en Dios en una forma diferente.

Todas las religiones verdaderas son maravillosas y todas las enseñanzas espirituales verdaderas son caminos hacia Dios, y ninguna religión ni ninguna enseñanza es más “correcta” que otra. Hay más de un camino a la cumbre de la montaña.

La religión fue creada por las culturas humanas para ayudar a los que nacieron dentro de esa cultura a saber y entender que hay una fuente de ayuda siempre presente en tiempos de necesidad, de fuerza en tiempos de desafíos, de claridad en tiempos de confusión, y de compasión en tiempos de dolor.

La religión es también una manifestación de la conciencia instintiva de la humanidad de que los ritos, las tradiciones, las ceremonias y las costumbres tienen un enorme valor como marcas que afirman la presencia de un grupo de gente en el mundo y como el adhesivo que asegura esa presencia al mantener unida la cultura de un grupo de gente.

Cada cultura tiene una tradición hermosa y única que honra una verdad hermosa y esencial: que hay algo más grande y más importantes en la vida que los deseos propios o incluso que las necesidades propias; que la vida en sí misma es una experiencia mucho más profunda y mucho más significativa de lo que mucha gente se imagina al principio; y que es en el amor y el interés mutuo y el perdón y la creatividad y el espíritu de juego y el unir las manos en un esfuerzo conjunto para alcanzar un objetivo común donde se descubrirán las satisfacciones más profundas y los goces más maravillosos del encuentro entre los hombres.

Entonces, que cada uno de ustedes tome su propio camino hacia mí. Emprendan su propio viaje a casa. No se preocupen por cómo los otros están haciendo el suyo ni juzguen sobre ello. Ustedes no pueden dejar de llegar hasta mí, y ellos tampoco pueden. Verdaderamente, todos se encontrarán cuando estén juntos en Casa, y se preguntarán por qué discutieron tanto por detalles de tan poca importancia.

Oh, y hemos discutido, ¿no es cierto? Hemos discutido hasta el infinito. Hemos peleado verbalmente y hemos llegado a las manos y hemos matado y hemos muerto porque hemos insistido en que el nuestro era el camino correcto –de hecho, que el nuestro era el único camino- al cielo. Sí, lo han hecho. Y, sin embargo, aquí vienes tú ahora y nos dices que “ningún camino es mejor que otro”. Y afablemente debo preguntar: ¿Cómo puedo saber qué creer?

Haz lo que quieras, pero no creas lo que se dice aquí. ¿Perdón? No creas nada de lo que digo. Escucha lo que digo, después cree en lo que tu corazón te diga que es verdadero. Porque es en tu corazón donde yace tu sabiduría, y es en tu corazón donde crece la verdad, y es en tu corazón donde Dios reside en más íntima comunicación contigo.

Sólo pido una cosa. ¿Qué es? Por favor, no confundas lo que está en tu corazón con lo que está en tu mente. Lo que está en tu mente ha sido puesto ahí por otros. Lo que está en tu corazón es lo que llevas de mí contigo. Así y todo puedes cerrarme tu corazón, y muchos lo han hecho. Y muchos también han cerrado sus mentes.

Y, por favor, no les digas a los demás que, a menos que ellos crean en lo que está en tu mente, los voy a condenar. Y finalmente, haz lo que quieras, pero no los condenes tú mismo, en mi nombre. Seguimos haciendo eso. Parece que no sabemos cómo parar. Y es en un auténtico infierno donde nos estamos metiendo.

Aun así, aquí están ahora las Buenas Noticias: la humanidad no tiene que pasar por el infierno para llegar al ciclo. No tenemos ni siquiera que entrar a esos bosques confusos donde tenemos que marcar los árboles para encontrar la salida. Podemos caminar bordeándolos. Correcto. Por muy hermosos y tentadores que parezca esos bosques desde la carretera, no tengo que entrar en su espesura, no tengo que perderme en ellos y después intentar encontrar el camino de vuelta.

Así es, no lo tienes que hacer. Cada día me prometo a mí mismo que voy a seguir en el camino, sin embargo cada día la vida me tienta y quedo atrapado en todo tipo de “dramas” que no tienen nada que ver con quién soy yo o adónde estoy yendo. Antes de que pueda darme cuenta, estoy dentro del bosque otra vez. Y todavía no has salido del bosque. Ya lo sé. Sigo oyendo las palabras de Robert Frost en la cabeza.

Las he oído antes, pero ahora las oigo de forma diferente: Los bosques son hermosos, oscuros y profundos. Pero tengo promesas que cumplir. Y muchas millas que recorrer antes de dormir. Y muchas millas que recorrer antes de dormir. Entonces vente conmigo ahora. Viajaremos juntos hasta el claro, para que por lo menos puedas distinguir los árboles del bosque.

De acuerdo. Vayamos de viaje hacia la claridad. Me he hallado en la espesura, he dado tumbos dentro del oscuro bosque de mis conflictos y confusiones, y sinceramente quiero “regresar a Casa”. Pero ¿no es el camino más corto el mejor camino? O sea, ¿más corto no es “mejor”? ¿Y cuál es el camino más corto?

Para responder a esta pregunta tenemos que definir qué es lo que queremos decir con Casa. ¿Qué, exactamente, es esta “casa” a la que la gente busca volver? La mayoría de la gente piensa que “volver a Casa” significa volver a Dios. Pero no puedes volver a Dios porque nunca lo dejaste, y tu alma sabe esto. Puede que tú no sepas esto a un nivel consciente, pero tu alma sabe esto.

Pero, si mi alma sabe que no tengo que volver a Dios porque nunca lo dejé, entonces, ¿Qué es lo que está intentando hacer mi alma? ¿Cuál es el propósito de la vida en la tierra, desde el punto de vista del alma? Te lo puedo decir en cuatro palabras. Tu alma está buscando experimentar lo que sabe. Tu alma sabe que nunca dejaste a Dios y está tratando de experimentar eso. La vida es un proceso por el que el alma transforma Saber en Experiencia y, cuando lo que has sabido y experimentado se vuelve una realidad sentida, ese proceso está completo. Resulta que Casa es un lugar llamado Completud.

Es la Conciencia Completa de Quién Eres Realmente a través del Saber Completo y de la Experiencia Completa y del Sentimiento Completo de eso. Es el Final de la Separación entre Tú y la Divinidad. Esta separación es una ilusión, y tu alma lo sabe. La Completud puede definirse, por lo tanto, como el momento en el que termina la Separación, el momento de tu reunificación con la Divinidad.

Esto no es realmente una reunificación, porque nunca he estado no unificado, pero puede parecer una reunificación si he olvidado esto. Así es. En el momento de la reunificación lo que ocurre es que simplemente recuerdas Quién Eres Realmente, y experimentas eso. Entonces, en cierto sentido, es un “regresar a Dios”, pero sólo en sentido figurado. En un sentido estrictamente literal es un volver a tu conciencia del hecho de que nunca te fuiste; que tú y Dios son Uno.

¡Sí! Y regresar a la conciencia es un proceso doble. La conciencia se alcanza a través del Saber y de la Experiencia, lo cual produce Sentimiento. La Conciencia es el Sentimiento de lo que has Sabido y Experimentado. Una cosa es Saber algo, otra cosa muy distinta es Experimentarlo, y todavía otra cosa es Sentirlo.

Sólo el Sentimiento produce Conciencia Completa. Saber, solo, puede producir solamente conciencia parcial. La experiencia, sola, puede producir solamente conciencia parcial. Puedes Saber que eres Divino, pero, cuando Experimentas que tu Ser es Divino, entonces tu conciencia se hace Completa a través de la vivencia de ese Sentimiento.

Puedes Saber que eres cualquier aspecto de la Divinidad –por ejemplo, que eres compasivo- , pero, cuando Experimentas que tu Ser es compasivo, entonces tu conciencia se hace Completa a través de la vivencia de ese Sentimiento. Puedes Saber que eres cariñoso, pero, cuando Experimentas que tu Ser es cariñoso, entonces tu conciencia se hace Completa a través de la vivencia de ese Sentimiento. Puedes Saber que eres generoso, pero, cuando Experimentas que tu Ser es generoso, entonces tu conciencia se hace Completa a través de la vivencia de ese Sentimiento.

Muchas veces he dicho: “simplemente hoy no me siento yo mismo”, y ahora entiendo exactamente en qué consiste eso.

Cuando no te “sientas tú mismo”, no es porque no Sepas Quién eres, es porque no lo estás Experimentando. Debes añadir Experiencia al Saber para producir Sentimiento. El Sentimiento es el lenguaje del Alma. La conciencia del Ser se consigue a través del sentimiento completo de tu Ser siendo Quien Eres Realmente.

Como la conciencia es un proceso doble, hay dos caminos por los que puede alcanzarse. Un alma llega al Saber Completo por el camino del mundo espiritual, y a la Experiencia Completa por el camino del mundo físico. Los dos caminos son necesarios y es por eso por lo que hay dos mundos. Ponlos juntos y tienes el ambiente perfecto dentro del cual crear el Sentimiento Completo, lo cual produce Conciencia Completa. Resulta que Casa es un lugar llamado Completud. Todas las almas encuentran la paz después de su muerte. No todas las almas encuentran la paz antes.

Esa es una explicación maravillosa que da cuenta de todo lo que realmente está pasando en esta experiencia que llamamos Vida.

Y no hemos hecho más que empezar. Los misterios más profundos de la muerte pronto serán develados. Esta conversación solamente acaba de empezar a tocar la superficie. Has preguntado si el camino más corto no es el mejor camino de regreso a Casa. La respuesta es: no necesariamente. te proporciona el mayor beneficio es el camino que te lleva a la Completud, no importa lo largo que sea.

Al momento de Conciencia Absoluta –es decir, de Saber y Experimentar y Sentir Completamente Quién Eres Realmente- se llega en pasos o etapas. Cada pasaje a través de una vida puede considerarse uno de esos pasos. Ningún alma llega a la Conciencia Absoluta en una vida. El efecto acumulativo de muchos pasajes a través del Ciclo de la Vida es lo que produce lo que podría llamarse Completud Completa o Conciencia Absoluta.

Cada pasaje se termina cuando el programa o la misión de ese pasaje en particular ha sido completado. Ésta vida se termina cuando has completado lo que viniste a experimentar esta vez aquí en este mundo físico. Entonces añades lo que has completado aquí a lo que has completado en otros viajes a través del Tiempo, hasta que por último “terminas el rompecabezas”, y se alcanza la Conciencia Absoluta.

Entonces hay dos niveles de Completud. El Nivel Uno es cuando completas un paso del proceso total. El Nivel Dos es cuando completas el proceso entero en sí mismo. Sí, Y el proceso entero está completo cuando has llegado a Saber completamente, a Experimentar completamente, y a Sentir completamente Quién Eres.

Esta es una explicación magnífica, y la capto. Hay cosas específicas que las almas vienen a la tierra a llevar a cabo, a experimentar. A algunas almas les puede llevar más tiempo llevarlas a cabo. Cuando están completas, es el momento de que nosotros nos alegremos porque su trabajo aquí está hecho.

Realmente lo entiendes. ¡Es fabuloso! ¡Es eso exactamente! Y “más corto” no es necesariamente “mejor”. Estar completo es el objetivo, no ser rápido. Correcto. Fantástico. Ahora puedo sentirme bien conmigo mismo otra vez, porque no creo que haya llevado a cabo todavía –y estoy en mi sexta década- lo que vine aquí a llevar a cabo. ¿Y eso qué es? No estoy seguro. Pues va a ser muy difícil de llevar a cabo. Lo sé. Eso es en parte mi problema. Quizás deberíamos hablar de eso.

Estoy seguro de que me beneficiaría hablar de eso, pero ahora realmente no quiero desviarme del tema. Estabas diciendo que, aunque puede que no sean necesariamente “mejores”, algunos caminos de regreso a Casa son menos arduos que otros. Eso me intriga. Es más fácil ir por un camino que tiene menos obstáculos. De acuerdo, ¿Y cómo encuentro uno? No encuentras uno. Lo creas. ¿Cómo?

Lo estás haciendo ahora. Al comprometerte a tomar el camino, estás facilitando las cosas. Mucha gente está caminando a lo largo de su vida sin tener el menor pensamiento de estar “en el camino”. No han estudiado. No han rezado. No han meditado. No le han prestado la menor atención a su vida interior ni han explorado con seriedad realidades más profundas. Tú estás haciendo eso ahora.

En virtud del hecho de que estás emprendiendo las exploraciones que estás emprendiendo aquí mismo –de que estás teniendo esta mismísima conversación- estás creando un camino con menos obstáculos.

Lo que estoy diciendo aquí es que, ya tomes un camino sinuoso o un camino en línea recta, ya vayas a través del bosque o lo bordees, cuando llegues a tu verdad sobre la vida y vivir y la muerte y morir, habrás apartado los obstáculos y creado un camino menos arduo hacia la Completud.

Una vez que sepas sobre la muerte, plenamente, podrás vivir tu vida plenamente. Entonces puedes experimentar tu Ser plenamente -que es exactamente lo que viniste a hacer aquí- y entonces puedes morir agraciadamente y agradecidamente, sabiendo de manera consciente que estás Completo. Ese es un camino mucho menos arduo y crea una muerte muy serena.

Algo en relación a esto me suena como un juicio de valor. Casi como un imperativo. “Si no te has muerto bien, te has equivocado”. Algo así.

Estás haciendo un juicio que yo nunca haría. No hay forma de morir“mal” y no hay forma de no llegar a tu destino, que es la extática reunión con lo Divino en el Centro de tu Ser. No hay forma de no Estar en Casa con Dios.

Estamos hablando aquí sobre cómo hacer tu vida y tu muerte menos arduas, más serenas. La afirmación a la que tú te refieres es una observación, no un juicio. Si te mueves con facilidad hacia la Completud con aquello que viniste a experimentar en tu cuerpo, y de esta forma mueres agraciadamente y agradecidamente, has encontrado la paz antes de tu muerte, en vez de después de ella.

Todas las almas encuentran la paz después de su muerte. No todas las almas encuentran la paz antes. Cuando mueres, es imposible no estar Completo, pero es posible no ser plenamente consciente de esto. “Paz” es estar plenamente consciente de que estás Completo. De que no hay nada más que tengas que hacer. De que acabaste. Y puedes ir a Casa.

Si te diriges a la muerte con miedo y trepidación, agitado y temblando, no queriendo desasirte, no sintiéndote terminado o sintiendo miedo de lo que pasará ahora en tu vida o lo que vendrá, también llegarás a tu destino. Es imposible que no llegues allí.

Pero será más “arduo”, ¿verdad? Así es. Aclaremos una cosa aquí otra vez. Tú estás siempre inmenso en lo Divino. Estás inmerso en ello ahora mismo. En realidad, tú eres Divinidad, inmensa en la Divinidad, que se expresa a Sí misma como el Aspecto Individualizado de la Divinidad conocido como tú. Por lo tanto, en el sentido más verdadero, no estás en un viaje a Casa. Ya estás ahí. Tú estás en Casa con Dios siempre. Ya estás donde estarías buscando estar. El secreto extraordinario es que saber esto te trae inmediatamente la experiencia de esto.

En este momento siento como si estuviéramos yendo en círculos aquí. En esta conversación, quiero decir. Me siento como si estuviera caminando sonámbulo y no supiera dónde estoy.

No sólo en esta conversación, sino en tu vida. Cuando vives –o cuando mueres, da lo mismo- con miedo y trepidación, agitado y temblando, no queriendo desasirte, con miedo de lo que habrá ahora en tu vida o de lo que vendrá, estás demostrando que no sabes dónde estás. Y el problema con esto es que lo que demuestras lo experimentas. Siempre ha sido así, siempre lo será. Por lo tanto, no experimentarás que estás unido con lo Divino, no experimentarás que estás en Casa con Dios, incluso aunque lo estés.

Lo creas o no, estoy tratando de comprender. Te estás moviendo muy rápido y esto es muy complejo –como sabías que sería-, pero estoy intentando comprender.

Bien. Sigue conmigo, entonces. Sigue el rastro. Tú ya sabes todo esto. Yo te lo estoy recordando simplemente. No estás en un viaje a lo Divino, sino que estás en medio de un proceso eterno en el que experimentas cada vez más la Divinidad según vas avanzando. Estás experimentando cada vez más el Centro de tu Ser, cada vez más la Esencia de quien eres, según pasa la vida.

Estás entrando eternamente en esa Esencia…, y, como parte del proceso de la vida, emergiendo de ella otra vez, como una expresión renovada de ella. Este proceso, al que podemos llamar fusión de energía, es la fórmula para toda la vida. Puedes escribirse así: E+merger1 Por eso a este acontecimiento se lo llama a veces una emergencia espiritual. En esto consiste la muerte y morir. “La muerte es una emergencia” porque no tiene nada que ver en absoluto con “morir”. Consiste en fusionarse y emerger.

Continuará…

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